"A través de la puerta de la muerte se llega a la verdadera vida"

domingo, 15 de noviembre de 2009

Artes Marciales y Legitima Defensa en el Código Penal Español (II).

Por Ginés Ruiz Adame.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla y practicante de Artes Marciales.

2. Legitima defensa en el Código Penal español.

El código penal de 1995, regula en el apartado 4 del art.20 que están exento de responsabilidad los que obren en legitima defensa de la persona o bienes propios o ajenos, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

1 Agresión ilegitima. En el caso de la defensa de los bienes, se considera agresión ilegitima la acción que constituya delito o falta y los coloque en peligro de deterioro o perdida inminente. En caso de defensa de la morada o sus dependencias se considera agresión ilegitima la entrada indebida en aquella o en estas.
2 Necesidad racional del medio empleado para impedirla o para repelerla.
3 Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.


Una vez vista la regulación legal, pasemos a analizar cada uno de sus elementos.

a) Agresión. Esto significa que es necesario que el ataque o acometimiento sea real. No basta con la mera sospecha. Si la agresión no existiera realmente, sino solo en la imaginación del defensor, se originaría la llamada LD imaginaria, la cual eximiría de responsabilidad penal pero obligaría a indemnizar los daños causados al agresor. Así mismo, la agresión debe ser actual, por lo que no cabe la defensa antes del ataque a menos que las circunstancias no den lugar a dudas sobre la inminencia del mismo. Por ejemplo: que nos saquen un cuchillo profiriéndonos amenazas de muerte. Tampoco sería posible la defensa una vez que el ataque ha finalizado, puesto que ya no sería defensa sino venganza, la cual, como máximo, solo daría lugar a una atenuante por arrebato. El requisito más importante es el que la acción sea injusta. Esto significa que no tengamos la obligación de soportarla. Si la agresión fuera justa, no puede apreciarse LD. Así, por ejemplo, no podemos aducir LD frente al policía que en el desarrollo de su actividad detiene a un sospechoso, o frente al empleado de la grúa que pretende retirar un vehículo mal estacionado. Este tipo de situaciones será tratada más adelante con el supuesto del agente de la ley que se excede en sus funciones.

b) Necesidad racional del medio empleado. Este requisito puede resumirse en la necesidad de proporcionalidad entre el ataque y la defensa, de modo que será el grado de intensidad del ataque el que va a determinar la contundencia que podemos emplear al defendernos. Así, si nos empujan levemente, no podemos reaccionar con una luxación al brazo que rompa el codo del que nos empujó. Este es sin dudad el aspecto de la LD que más directamente se relaciona con las Artes Marciales, puesto que la necesidad de emplear un medio u otro está delimitado por las facultades del defensor, y si este puede elegir entre varios medios a su alcance, siempre debe optar por el más leve.

c) Falta de provocación suficiente. Por último, es necesario que el que pretende defenderse no haya provocado el ataque. Esta provocación debe entenderse como la que normalmente daría como resultado una respuesta determinada. De modo que si frente a un estímulo como un insulto leve la reacción consiste en tratar de matar al que insulta, esta reacción se consideraría totalmente desproporcionada y permitiría la defensa. En aquella circunstancia en la que se produce una pelea como consecuencia de las provocaciones llevadas a cabo por ambos, no podríamos hablar de LD sino de riña.

La ausencia de alguno de estos elementos tiene un tratamiento distinto. Así, la falta de agresión conlleva la imposibilidad de apreciar tanto la eximente de LD como la atenuante de LD incompleta. Sin embargo, el exceso en la defensa o la provocación del que se defiende, podría dar lugar, según las circunstancias, a la aparición de la atenuante de LD incompleta.

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