"A través de la puerta de la muerte se llega a la verdadera vida"

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Artes Marciales y Legitima Defensa en el Código Penal Español. (III)

Ambito de la Legitima Defensa (LD).

Por Ginés Ruiz Adame.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla y practicante de Artes Marciales.

Como hemos visto, la posibilidad de la LD solo puede observarse frente a los ataques contra las personas y los bienes. Más concretamente debemos considerar como defendibles aquellos derechos que pueden ser puestos en peligro por un ataque violento. Por lo que habrá derechos que estarían fuera del ámbito de la LD como el derecho al nombre, a la sanidad publica y otros muchos los cuales solo podrán ser defendidos acudiendo a los tribunales. Otros derechos son claramente defendibles como la vida, la integridad física, la libertad personal o la libertad sexual. Hay también otros derechos que causan dificultad a la hora de ver si podrán o no defenderse, como es el caso del honor. En el código penal el honor puede ser atacado por los delitos de injuria (insultos) y de calumnias (acusación maliciosa de un delito falso). En el derecho penal de otros países, por ejemplo Alemania se considera que es posible una defensa frente a estos ataques (contestar a un insulto con otro). Sin embargo, en nuestro país el Tribunal Supremo no considera esta posibilidad dentro de la LD. La razón de esto es la siguiente: Ya vimos la necesidad de que la agresión que motiva la defensa sea actual, se encuentre en progreso. Y una agresión verbal una vez llega a nosotros ya ha concluido, de modo que no se da el primer requisito de la LD. Por tanto, la única medida para reparar estos delitos seria, acudir a los tribunales.

Conclusiones semejantes hay que realizar con respecto a los bienes. Podemos defenderlos de aquellos ataques que los pongan en peligro de deterioro o perdida y que constituyan delito o falta. Podemos pensar como casos más típicos en el hurto, robo, daños o incendio. Por supuesto debemos excluir aquellos ataques que estén justificados, como los embargos judiciales o los desahucios. Dado que la LD se aplica a bienes propios o ajenos, debe también incluirse aquí el caso de que tengamos la posesión de bienes cuya propiedad pertenece a otra persona, por ejemplo: un coche de alquiler.

Por lo que respecta a la defensa de terceras personas, deben concurrir los mismos requisitos vistos para la LD propia. La defensa puede llevarse a cabo de forma tanto directa (tomando a nuestro cargo la defensa), como indirecta (colaborando con quien se defiende o facilitándole los medios necesarios). No se aclara en la ley si es necesario que la persona a quien se va a defender esté indefensa en mayor o menor grado, por lo que para resolver esta cuestión debemos acudir a principios éticos y de justicia, y pensar que no puede limitarse el ejercicio de la solidaridad y de la ayuda. Además, tampoco puede pensarse que una persona por bien preparada que esté, sea invencible en cualquier situación. De modo que, difícilmente podría haber un sujeto que no pueda precisar ayuda.
La defensa de terceras personas en ocasiones deja de ser un derecho y pasa a ser un deber. Así, el art. 450 del código penal español, castiga la no evitación de un delito cuando pueda impedirse, sin riesgo propio o ajeno.





En el caso de la autoridad o sus agentes, deben evitarlo a toda costa, sin que el riesgo sea excusa para no actuar. La defensa de terceras personas adquiere un matiz distinto en los supuestos de personas que pertenecen a fuerzas o cuerpos de seguridad, tanto oficiales (policía, guardia civil), como privados (vigilantes, escoltas). En estos casos la defensa de terceros pasa de ser un derecho a convertirse en un deber. En estos casos la conducta defensiva no solo está respaldada por la LD sino por la circunstancia eximente de obrar en el legitimo ejercicio de un oficio o cargo. Por supuesto, esto no significa la impunidad absoluta del que ejerce su oficio, puesto que deberá observar siempre los principios de legalidad, competencia, necesidad y proporcionalidad recogidos en las distintas normas reguladoras de estos oficios. Como la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o la Ley de Seguridad Privada.

Observa los videos nuevamente. ¿Que circunstancias de las enunciadas puedes apreciar?.

No hay comentarios: