"A través de la puerta de la muerte se llega a la verdadera vida"

sábado, 6 de febrero de 2010

Artes Marciales y Legitima Defensa en el Código Penal Español. y (VI)

Por Ginés Ruiz Adame.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla y practicante de Artes Marciales.

ASPECTOS PROCESALES DE LA LEGITIMA DEFENSA.

Podemos afirmar que son dos las cuestiones fundamentales que preocupan a los practicantes de Artes Marciales en particular y a los ciudadanos en general. La primera a la que deseamos haber respondido, es en qué circunstancias podemos defendernos. La segunda es, si por habernos defendido nos pueden denunciar.

Para abordar esta cuestión, debemos comprender el funcionamiento de la actividad policial, una de cuyas misiones es la de descubrir y perseguir los delitos, y para esto es necesario tener el conocimiento de su comisión. Precisamente uno de estos medios es la denuncia.


La denuncia consiste en una declaración realizada por una persona, sea o no, perjudicada por el delito en cuestión. Por tanto, para interponer una denuncia no es necesario tener razón, ni que sean ciertos los hechos que se alegan, o que estos sean constitutivos de delito.


Una vez realizada esta denuncia, la policía tiene el deber de investigar los hechos que se la han comunicado para comprobar su veracidad. Los medios de los que puede valerse la policía son muy variados, y algunos de ellos pueden practicarse por la propia autoridad de la policía, mientras que otros, como la entrada y registro domiciliario, necesitan la autorización del juez correspondiente.



Por esto hemos de concluir que SIEMPRE podemos ser denunciados, lo cual no significa que, de entrada, se nos considere culpables por haberse interpuesto una denuncia contra nosotros, simplemente que se están investigando unos hechos que nos atañen.

No estaría de más recordar las garantías que el artículo 17 de la Constitución Española establece a la hora de detener a una persona:

 La persona detenida debe ser informada inmediatamente y de manera que le sea comprensible de sus derechos y de los motivos de su detención.
 La persona detenida tiene derecho a no declarar.
 La persona detenida tiene derecho a la asistencia de un abogado.
 La duración máxima de la detención será de 72 horas.

Así mismo, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, amplia las garantías del detenido y le reconoce el derecho a que se comunique su situación y paradero a sus familiares; a disponer de los servicios de un interprete; a ser reconocidos por el médico forense o su sustituto legal. Por último, en relación con las denuncias, debemos señalar que el Código Penal Español en su articulo 456, castiga el delito de acusación y denuncia falsa en los casos en que esta se realice con conocimiento de la falsedad de la imputación o con patente desprecio hacia la verdad. De modo, que si bien hay libertad para interponer denuncias, quién lo hace en falso debe atenerse a las consecuencias de este acto.

Para finalizar, debemos realizar una reflexión acerca de la realidad de los tribunales y las personas que desarrollan su actividad en ellos, puesto que en su mayoría nos encontramos con un total desconocimiento, por parte de dichas personas, de las distintas Artes Marciales. Estas son consideradas, o bien como una actividad violenta cuyos practicantes adoran las peleas, o bien como una formula mágica que capacita al practicante para resolver cualquier cuestión sin correr ningún riesgo.

También es frecuente escuchar relatos tristes de compañeros que practican Artes Marciales y que tras haber repelido con éxito una agresión se han visto, teniendo que hacer frente a una denuncia e incluso haber tenido que indemnizar a sus atacantes. Esta situación, real sin duda, viene motivada por lo siguiente:

La situación de LD solo puede ser apreciada por los tribunales. De modo, que la policía tiene el deber de investigar las denuncias que le lleguen. La policía funciona como un filtro para detectar qué hechos deben ser llevados a los tribunales y, si la situación tiene apariencia delictiva la policia deberá comunicarlo a la autoridad judicial.


Otra cuestión de tipo procesal, de capital importancia, es la siguiente:
Si nuestro agresor tras haber sido “despachado” decide interponer una denuncia, es lógico pensar que no contará los hechos tal y como ocurrieron, sino disfrazados en su beneficio. Por ejemplo argumentando que se acercó educadamente a pedirnos hora y nosotros reaccionamos atacándole violentamente sin mediar explicación. Con esta declaración, aún no queda nada probado. Pero si nosotros, llamados a declarar, admitimos nuestro ataque con el motivo de que nos estabamos defendiendo, produciremos el efecto de corroborar que el ha sido atacado por nosotros, y este hecho quedará como cierto. Si queremos quedar exentos de responsabilidad deberemos acreditar que hemos sido objeto de una agresión ilegitima que nos obligó a defendernos. En caso de no poder probar la defensa y habiendo admitido el ataque, se produciría la responsabilidad.

Los “chorizos” de nuestros días están llegando a unos niveles muy altos de refinamiento y dominan estas triquiñuelas a la perfección, por lo que hoy en día más que nunca, se hace necesario saber defenderse no solo físicamente, a través de las Artes Marciales, sino también procesalmente a través del Derecho. Por lo que ambas disciplinas deberían acercarse mucho en el futuro.

Por nuestra parte, esperemos que este pequeño ensayo pueda constituir un primer paso para ello. GRACIAS.

Lazaro y Francisco: Los Guerreros

Para aquellos que todavia no hayan tenido la suerte de conocer y entrenar con estos dos grandes instructores, aquí os dejo dos videos gentileza de la Academia Muxamel de Alicante y de la Sociedad de los Guerreros, donde los podeis ver en acción.